La Cuestión Y Sobre El Divorcio Y El Re casamiento

El matrimonio o casamiento fue instituido en el jardín de Edén. Dios hizo al hombre, luego tomó una de sus costillas e hizo una mujer para Adán. Después declaró: "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne". (Génesis 2:24) Al tratar con este asunto, Jesús repitió estas palabras: " ... por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y serán dos en una carne. Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre". (Mateo 19:5, 6)

Cuando la ceremonia es oficiada por la debida autoridad, y el hombre y la mujer aceptan los votos conyugales, ellos vienen a ser marido y mujer, y ya no son más dos, sino una carne. Algunas veces escuchamos a la gente comentar concerniente a alguna pareja cuyo matrimonio fracasó si fue Dios quien en realidad los unió. Ellos creen que si hubiera sido Dios quien les unió, su matrimonio hubiera sido un éxito. No obstante, cuando una pareja es unida en matrimonio legalmente, Dios reconoce tal acto. Aun cuando este matrimonio fracase, ellos son y continuarán siendo una carne mientras vivan.

"HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE"

Escribiendo a los romanos, el Apóstol Pablo dijo: “Porque la mujer que está sujeta a marido, mientras el marido vive está obligada a la ley, mas muerto el marido, libre es de la del marido. Así que, viviendo el marido se llamara adúltera si fuere de otro varón; mas si su marido muriere, es libre de la ley; de tal manera que no será adúltera si fuere de' otro marido". Romanos 7:2,3) Estos versículos demuestran que la mujer está ligada a su marido mientras éste viva, y que no está libre para dejarlo y casarse con otro a menos que él muera. Por supuesto que esto mismo se aplica al esposo.

Al escribirle a la iglesia en Corinto, el Apóstol Pablo dijo: "Mas a los que están juntos en matrimonio, denuncio, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se aparte del marido; y si se apartare, que se quede sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no despida a su mujer''. (1 Corintios 7:10, 11)

Todos estos versículos demuestran que cuando dos personas del sexo opuesto se casan, es para toda la vida. Por lo tanto, ellos deberán tomar el asunto del matrimonio con mucha seriedad, y una vez casados, deberán hacer todo lo posible para que su matrimonio sea lo que Dios estableció que fuera. Mientras los dos vivan, ambos seguirán siendo una sola carne y deben esforzarse en vivir en amor y armonía. Pablo dice que si por alguna razón no pueden permanecer unidos, no deben volver a casarse. La mujer no debe abandonar a su marido, pero si lo hace, debe permanecer sin casarse, o volver a reconciliarse con él. Esto se aplica también al marido.

EL PLAN ORIGINAL DE DIOS

Cuando Pablo comparó el matrimonio con Cristo y la Iglesia, él dijo: "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque ninguno aborreció jamás a su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo a la iglesia". (Efesios 5:25, 28, 29) También instruyó a las mujeres para que se sometieran a sus maridos como al Señor, porque el marido es la cabeza de la mujer, así como Cristo es la cabeza de la Iglesia. (Vs. 22, 25) Si estas instrucciones fueran obedecidas, habrían muy pocas separaciones, si tal vez ningunas. Pero la gente fracasa al no obedecer la Palabra de Dios, lo cual produce conflictos, separaciones y divorcios en los hogares.

Parece que mucha gente toma la institución del matrimonio muy levemente, olvidando que fue instituido por Dios. Muchas veces la gente se casa con la determinación de que eventualmente se separan y divorciarán de su conyugué si acaso no pueden comprenderse. Consideran el divorciarse y volverse a casar como el mudarse de una casa a otra. Pero Jesús enseñó que era pecado hacer esto. En contestación a una pregunta concerniente al acto de Moisés en permitir a la gente que se divorciara, Jesús dijo: "Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres: más al principio, no fué así". (Mateo 19:8) En el principio aun ni se mencionaba que el hombre y su mujer pudieran separarse, mucho menos divorciarse y casarse otra vez. Pero el hombre ha hecho sus propias muchas de las cuales son contrarias a la ley de Dios.

EL PECADO DEL ADULTERIO

Jesús demostró la condición en que la gente se encuentra cuando se divorcian y se casan de nuevo. El dijo: "Cualquiera que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera: y el que se casa con la repudiada del marido, adultera". (Lucas 16:18) "Y si la mujer repudiare a su marido y se casare con otro, comete adulterio." (Marcos 10:12)

En los días de Juan el Bautista, Herodes había repudiado a su mujer y tomado a Herodías, mujer de su hermano, como su esposa. Juan reprendió a Herodes por haber repudiado a su mujer para casarse con otra. "Porque Herodes había prendido a Juan, y le había aprisionado y puesto en la cárcel, por causa ele Herodías, mujer de Felipe su hermano; porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. ‘‘ (Mateo 14:3, 4) Herodes había repudiado a su mujer y estaba viviendo en adulterio con la mujer de otro, lo cual estaba en contra ele la ley de Dios.

El adulterio es una ele las obras de la carne, y el Apóstol Pablo dijo que los que hicieran las obras de la carne, no heredarían el reino de Dios. (Ga. 5:19, 21) Miles de personas en el mundo actual no heredarán el reino ele Dios si continúan en sus prácticas pecaminosas. Una de las dificultades asociadas con la comprensión clara ele la permanencia del matrimonio se encuentra en el evangelio de Mateo: "Y yo os digo que cualquiera que repudiare á su mujer, si no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera". (Mateo 19:9) "Mas yo os digo, que el que repudiare a su mujer, fuera de causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casare con la repudiada, comete adulterio." (Mateo 5:32)

LA DEFINICION BIBLICA DE FORNICACION

La declaración "si no fuere por causa de fornicación", es a menudo usada como una excusa o permiso para volverse a casar, siendo que interpretan el término fornicación como infidelidad de parte de uno de los cónyugues. Sin embargo, la Biblia no respalda esta interpretación. Las Escrituras deben ser divididas correctamente, y cuando así lo hacemos, encontramos que sus pasajes no se contradicen entre sí.

La palabra fornicación es usada un número ele veces en la Biblia. Judas la usa para describir la actividad vergonzosa de los habitantes de Sodoma y Gomorra, quienes fueron destruidos por su pecado de "sodomía". (Judas 7)

Pablo la usó también en 1 Co. 10:8: "Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veinte y tres mil". Esta es una referencia obvia al relato que hace Moisés en el capítulo 25 de Números, en relación al evento en el que los hombres de Israel cometieron fornicación con las mujeres de Moab. (Lea los versículos 1, 9.) Pablo nos amonesta a ''huir de la fornicación", diciéndonos que ésta incluye los pecados contra nuestros propios cuerpos. "Huid la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre hiciere, fuera del cuerpo es; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca." ( 1 Co. 6:18) Por consiguiente, podemos definir fornicación además como un pecado sexual.

Pablo declara con precisión que ningún fornicador heredará el reino ele Dios. "¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones." (1 Co. 6:9)

LA UNICA EXCEPCION

Una vez aceptemos el hecho de que la Biblia no se contradice a sí misma, la conclusión es que la fornicación de Mateo 5:32 y 19:9, la cual Jesús confiere como permiso para disolver un matrimonio, existe cuando una persona soletera se casa ilegalmente con el compañero de otra.

El hombre en esta unión estaría literalmente casado con la esposa de otro, que aunque la ley de la tierra haya divorciado, ante la ley de Dios todavía está casada. En este caso sería justificable que tal hombre rompa estas relaciones pecaminosas por vía del divorcio y se case con una mujer soltera o viuda, siendo que él nunca se había casado legalmente ante Dios. La mujer con quien se había casado ilegalmente, debe permanecer sin casar u optar por reconciliarse con su verdadero esposo, de quien se había divorciado.

Cuando un hombre soltero se casa con una mujer divorciada, cuyo marido vive, o cuando una mujer soltera se casa con un hombre divorciado, cuya esposa vive, incurren en el pecado de fornicación. El divorcio sería legal en esta condición, a fin de terminar con tal unión pecaminosa. Luego del divorcio, la persona que nunca había tenido un compañero legal, quedaría libre para casarse de nuevo, por supuesto que debe hacerlo con una soltera o viuda. Este es el único divorcio que Dios aprueba. Él nunca ha conferido autoridad al hombre para otorgar divorcios a parejas casadas legal y bíblicamente.

Pablo escribió: "Mas a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su mujer, y cada una tenga su marido". (1 Co. 7:2) Si cada hombre tiene su propia esposa, y cada esposa su propio marido, entonces no hay razón para que el pecado de fornicación ocurra.

LO QUE DIOS UNE

Muy a menudo escuchamos decir respecto a un hombre que ha repudiado a su mujer (se divorcia) porque le fue infiel con otro. El cree que ya quedó libre para divorciarse y volverse a casar porque ella cometió adulterio. No obstante, escuche lo que dijo Jesús al respecto: "Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre". (Mateo 19:6)

Pablo declaró: "¿O no sabéis que el que se junta con una ramera, es hecho con ella un cuerpo? Porque serán, dice, los dos en una carne". (1 Co. 6:16)

La infidelidad de parte de uno de los compañeros presenta el reto más serio para el matrimonio: no obstante, a fin de agradar a Dios y cumplir con Su santa Palabra, debemos recordar que un matrimonio legal puede ser anulado únicamente por la muerte.

EL IDEAL ABSOLUTO

Para concluir, cuando se toma toda la Biblia correctamente dividida, la Iglesia permanece firme en su respaldo a las palabras de Jesús. El ideal absoluto es un hombre (esposo) para una mujer (esposa), unidos en santo matrimonio, para ser una sola carne y permanecer en este estado hasta que la muerte los separe, sin importar la acción que tome alguna corte terrenal; ese es el criterio bíblico concerniente a esta enseñanza contra el divorcio y el re casamiento.