OTROS SERMONES

Sermones de La Iglesia de Dios

(Por A. J. Tomlinson Mensajero Ala Blanca, l'º de febrero de 1941)

El resultado se cuenta pronto. Para el tiempo en que su caso fue mencionado por primera vez a ese grupo de oración, sin saber por su parte que estaban interesados en él, dejó de usar bebidas embriagantes, y desde esa hora ha estado absolutamente libre del deseo del alcohol. Dentro de una semana cesaron las críticas a las doctrinas religiosas. Después su prejuicio contra las tradiciones cristianas y la gente cedió. La cota de malla que llevaba por veinte años se le cayó; y su corazón quedó al descubierto ante el poder de la verdad y el Espíritu Santo. La fe de su infancia regresó a él; atemorizado con las enseñanzas, los cantos y las oraciones de una madre santa. Luego siguió un período de profunda desesperación. "Ningún otro pecador." Dijo él, "puede haber pecado tan horrendamente como yo he pecado. Ningún infierno puede ser peor de lo que soporto. ¡Oh, que pudiera dormir y nunca más despertar!" Por diez días o más esta desesperación continuó, orando por él sin cesar. Él parecía incapaz de orar por sí mismo. Rogaba como un niño que le enseñasen a orar. Sus labios cerrados eran como la premonición, de falta de expresión retributiva de culpa en el día del juicio. El fue gloriosamente salvo.

Piense en este incidente hasta que pueda darse cuenta de que ese maravilloso cambio se produjo en respuesta a la oración intercesora grupal, así como a las poderosas oraciones intercesoras individuales. Dios salva al pecador más duro en respuesta a las oraciones. Si algunas de nuestras hermanas que tienen maridos malvados y no salvos se unieran y oraran de manera similar, sin duda podrían salvar a sus maridos del infierno de una borrachera, o del infierno de una vida amoral. Las oraciones importantes han prevalecido en muchos casos cuando todo lo demás ha fallado. Le digo que me parece que se deben hacer oraciones más seguido y de más tiempo. Estas oraciones largas y fuertes, e incluso gritonas, han sido el medio de llevar muchas almas atadas al infierno a la justicia de Dios que quita el pecado del mundo. Tengo ganas de decir, ¡Hombres oren! ¡Mujeres oren!

Me temo que muchas de nuestra gente se encargan de cambiar la responsabilidad de la salvación de los perdidos a los mismos pecadores. Pero somos más responsables de lo que muchos piensan. Es nuestro deber darles el mensaje y orar para que Dios aplique la verdad a los corazones de los pecadores. Entonces, cuando parece que Dios está tan en contra de los pecadores que no los redarguye, se espera que seamos intercesores en su favor. Sobre los cristianos cae el destino de los pecadores en un mayor grado de lo que muchos piensan. Somos responsables de hacer avivamientos en cada comunidad. Y de nuestras oraciones depende el avivamiento, si será un avivamiento o simplemente una reunión prolongada. Solo decir, que les ha dado la oportunidad de ser salvos porque les ha predicado a ellos no lo libera a usted de cualquier otra responsabilidad. La Biblia muestra claramente que debemos sacar a los pecadores del fuego por nuestro trabajo y esfuerzo. Debemos esforzamos en la orac1on para convencer y trabajar arduamente para que ellos cedan al poder de convicción del Espíritu Santo.

Nuestro Libro no enseña que debemos dejar solos a los pecadores hasta que ellos nos llamen y quieran que les mostremos cómo ser salvos. Más bien nos enseña a ir a ellos y advertirles, y orar por ellos y darles el mensaje dé salvación, lo quieran o no. Instalamos nuestras carpas y enviamos invitaciones para que vengan, y muchos vienen, pero la mayoría no. Vamos unos días y, con demasiada frecuencia, nuestros evangelistas nunca salen a la comunidad y les llevan el mensaje. Si ellos vienen a la carpa, todo está bien, pero si no lo hacen, con demasiada frecuencia ellos desmontan la carpa, van a otro lado y dejan a la comunidad con un gran número de personas que nunca han sido influenciado por la oración y la predicación, porque ellos no vienen a la carpa.

Estoy dando este mensaje con el propósito de crear un mayor interés en la oración por parte de nuestra gente bendecida. Quiero que ellos se esfuercen en la oración y no se detengan con nuestra forma común de orar. Quiero que ellos luchen y trabajen fervientemente en la oración. Por supuesto, quiero que los buscadores se esfuercen a entrar por la puerta estrecha, pero no quiero que nuestra gente deje a los pecadores solos hasta que ellos vengan como buscadores. Todo pecador debe ser advertido del juicio eterno y de tener miedo de caer en el infierno antes del amanecer. Y es mi deseo despertar a nuestra gente en oración- y no tanto a los pecadores. No advierta al pecador sin mucha oración. Una advertencia sin oración nunca moverá a un pecador al arrepentimiento. Predicar sin oración por el predicador u otros nunca moverá al pecador al arrepentimiento.

No es suficiente predicar el evangelio, y decir que les ha dado el mensaje y la luz y que eso cambia la responsabilidad hacia ellos. Esa no es la forma de verlo. Debe haber oraciones intercesoras y oraciones prevalecientes antes de que la responsabilidad pueda ser quitada de los hombros del predicador y de los obreros.

Quiero que esto llegue a lo profundo del corazón de cada uno de nuestros obreros e incluso al corazón de los miembros. De hecho, es muy necesario que cada miembro sea un obrero de alguna manera y siempre se esfuerce por lograr un valiente éxito.

Santiago 5:16 "Confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del iusto. obrando eficazmente. puede mucho."

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