OTROS SERMONES

Sermones de La Iglesia de Dios

Michael Steptoe, Warner Robins, GA

Durante muchos siglos, la comunicación se ha limitado a la forma escrita o en persona solamente. Si bien esto es efectivo por sí solo, tiene limitaciones normales. En el siglo pasado, hemos agregado el teléfono y la televisión como formas de comunicarnos con los demás, lo que ha mejorado enormemente el alcance de las personas con las que podemos compartir. En las últimas décadas, esta forma de medios de comunicación se ha convertido en un formato más personal con la introducción del Internet y aparatos personales de computación. Ahora, con esta transmisión invisible de información proveniente de hogares de todo el mundo, cada individuo tiene una plataforma para proclamar lo que está en su corazón a un gran número de personas. Esto a menudo incluye personas a las que de otro modo nunca hubieran podido alcanzar. Además de esto, la introducción del teléfono inteligente ha creado un furor mediático de socialización y comunicación en línea. Ahora estamos en los días de la información instantánea y redes sociales en línea. ¡Qué momento tan increíble para poder compartir el mensaje del evangelio!

Todas estas plataformas tienen un lugar adecuado y beneficioso en nuestro arsenal de herramientas disponibles para comunicarse con las personas, especialmente cuando se comparte el Evangelio. Sé que algunos no se sienten cómodos con muchos de estos nuevos métodos, ya sea por su falta de conocimiento o por haberlos visto ser mal utilizados por otros. Sin embargo, ¡combatamos la intimidación del diablo en que solo aquellos que son del mundo usen todas estas formas, y permanezcamos firmes en la Palabra de Dios y proclamemos en todas las formas que podamos las buenas nuevas de Cristo!

Estimado amigo, si su objetivo es compartir su propia sabiduría u opinión en línea, es probable que usted se encuentre con mucha insatisfacción. Debido a lo fácil que es compartir en línea, también hay una tentación para compartir todo y cualquier cosa. El uso de los medios de comunicación como las redes sociales de una manera que tiente a la carne traerá finalmente un reproche a usted, lo que también trae un reproche al nombre de Cristo y Su Iglesia. Con demasiada frecuencia, esto es sembrado en el corazón por algún deseo carnal de ser exaltado, y Dios no aprueba tales cosas (Mt. 23:12). Abusar de esta libertad seguramente conducirá a conversaciones impropias de un hijo de Dios. Muchas veces la trampa del enemigo es incitarnos a compartir cómo nos sentimos acerca de algo que deberíamos dejar en paz, y antes de que se presione la última tecla, sabemos que esta declaración en línea conducirá a conflictos y divisiones. Este tipo de conducta no es de Cristo, y cuando participamos de ella, estamos siendo atrapados por el enemigo. El único propósito para usar estas formas de comunicación debería ser para glorificar al Señor. Ya sea en una comunicación cordial o en compartir testimonios y noticias importantes como peticiones de oración, todo debe hacerse en nombre del ministrar “para que dé gracia á los oyentes” (Ef. 4:29).

Como se dijo anteriormente, cada plataforma de comunicación tiene un lugar, y debemos pedir sabiduría sobre cómo y cuándo usar cada una. Mucho daño viene de los malentendidos debido al uso de la forma de comunicación incorrecta para manejar una situación. Por ejemplo, las redes sociales no son el lugar adecuado para compartir problemas personales. Incluso cuando se hace con buenas intenciones esto a menudo abrirá la puerta para que el enemigo use estas cosas en nuestra contra. La gente del mundo está llena de odio hacia Cristo. Porque lo odian a Él, cuando decimos que somos de Él, mostrarán a nosotros su odio hacia Él. No les dé municiones para dispararnos y derribar las cosas que Cristo ha construido en nosotros al compartir cosas personales. Tampoco queremos darles razones para dudar del poder de Cristo al actuar de una manera que los aleje en lugar de atraerlos hacia Él exponiendo fallas que deberían estar bajo la Sangre y fuera de nuestras vidas.

Las opciones de redes sociales tales como mensajería instantánea y los chats grupales tampoco son el lugar adecuado para realizar juntas que son delicadas. Debido a la falta de claridad emocional, la interacción como esta debería guardarse para llamadas telefónicas o reuniones en persona donde el tono y las señales verbales pueden entenderse mejor. En estas situaciones, todo lo que tenemos son palabras, y a menudo leeremos esas palabras en función de cómo nos cae esa persona. En otras situaciones, una carta o correo electrónico, escrito en amor, puede servir mejor para darle a la persona la oportunidad de reflexionar sobre lo que está escrito antes de tener que responder. A veces, un simple mensaje de chat es la mejor opción para alegrar y animar a alguien en medio de un día ajetreado cuando no es posible una llamada telefónica y las redes sociales no son permitidas. Como puede ver, cada uno de estos pueden resultar beneficiosos, pero solo cuando se usan adecuadamente. Debemos de pedir sabiduría antes de publicar algo en línea donde las palabras no puedan ser quitadas e incluso pueden causar más daño que bien.

También vale la pena señalar que, si bien los servicios en línea no son un reemplazo total de los servicios en persona, estos son un muy buen complemento de un servicio normal para aquellos que no pueden asistir, así como una buena alternativa en caso de no poder tener un servicio en persona. En los recientes acontecimientos de esta pandemia viral en todo el mundo, muchos han elegido las formas alternativas que no se habían contemplado antes, como las reuniones por Internet y los videos en vivo. Y para su deleite, han demostrado ser una bendición para muchas personas fuera de su audiencia normal. Algunos incluso informaron que tuvieron visitantes que asistieron a su reunión en línea que normalmente nunca hubieran podido asistir debido a otras circunstancias. ¡Nuevas puertas pueden ser abiertas cuando empleamos todo lo que Dios nos ha provisto para que usemos!

No permitamos que el diablo nos divida y hagamos lo que podamos para compartir la Palabra de Dios aún más fuerte y con más frecuencia que nunca. ¡Avancemos y proclamemos Su verdad y el mensaje de Su Iglesia usando todos los métodos disponibles! Es nuestra responsabilidad alcanzar a los que están perdidos y ahora podemos alcanzarlos más que nunca. ¡Apoye al departamento de medios de comunicación en todos los niveles de la Iglesia, y permítanos extendernos!

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